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Muzzio arremetió contra quienes instalaban estacionamientos para discapacitados sin autorización

La vicejefa de Gobierno porteño se refirió a las 272 postas que se eliminaron. «Los que se aprovechan, con trucos, de derechos que no les corresponden son estafadores de la peor categoría y merecen repudio», advirtió.

Después de que el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires retirara 272 postas de estacionamiento para personas con discapacidad que no habían sido autorizadas, la vicejefa y presidenta de la Legislatura porteña, Clara Muzzio, hizo una profunda reflexión acerca de lo ocurrido.

En ese sentido, la funcionaria preciso que «la Ciudad identificó y removió estacionamientos exclusivos para personas con discapacidad (PCD) porque habían sido obtenidos con permisos falsos, estaban vencidos o los titulares habían fallecido» y recordó que «estos espacios, cuando corresponden, son indispensables para la vida de muchas personas que tienen su documentación al día y necesitan mantener su estacionamiento lo más cerca posible de su domicilio. Como en otros casos, el daño que hacen las falsificaciones es enorme».

«Por un lado, obtienen un beneficio muy valioso que no les corresponde, pero además generan un halo de sospecha sobre todas las personas con discapacidad. En este caso con los estacionamientos, en otros lados con el CUD o la pensiones», continuó Muzzio.

Al mismo tiempo que planteó que «por una razón u otra, se ha establecido un prejuicio malicioso: suponer que las personas con discapacidad se aprovechan de algo que no les corresponde. Yo misma leí en X posts que decían que no podía haber tantas personas con discapacidad en la Ciudad, ignorando que casi el 13% de la población tiene alguna. Si los porteños con una discapacidad se agruparan en un mismo barrio, sería el más densamente poblado de toda la Capital».

«Las prerrogativas que tienen las personas con discapacidad, como el estacionamiento libre, descuentos, medicación gratuita o prioridad de acceso y atención, no son privilegios, sino una manifestación del deber que el resto de la sociedad tiene de asistir a personas que luchan con vidas más difíciles que las de los demás. Los que se aprovechan, con trucos, de derechos que no les corresponden son estafadores de la peor categoría y merecen repudio», completó.

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