La vicejefa de Gobierno porteño le respondió con dureza a ese organismo internacional y volvió a explicar los motivos por los que cada vez hay menos nacimientos en todo el mundo.
La vicejefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Clara Muzzio, cruzó con dureza a Amnistía Internacional por las críticas a sus dichos respecto de la caída de la natalidad en Argentina y todo el mundo.
Todo comenzó cuando ese organismo internacional compartió un posteo en Instagram con sus declaraciones y sostuvieron que tener hijos es una cuestión netamente económica. «Se trata de economía, proyectos de vida y una tendencia que está de al menos 100 años. Es un derecho decidir si tener o no hijos, la cantidad, el espaciamiento entre ellos y el tipo de familia que se quiere formar. También es derecho de niños y niñas recibir ESI», afirmaron.
Además, explicaron que está baja en la tasa de natalidad responde a diversos factores, entre ellos la caída en la mortalidad infantil y el aumento de la esperanza de vida; la inestabilidad económica y los costos de crianza; la falta o insuficiencia de políticas públicas que compatibilicen la paternidad con el mundo laboral; y la postergación de la maternidad por el aumento de la escolarización e inserción en el mercado laboral de las mujeres. «Es deber del Estado, del que forma parte Clara Muzzio, garantizar el acceso a la ESI y a los derechos sexuales y reproductivos de las personas. La familia es parte del proceso educativo, pero nunca su participación puede restringir el derecho de niños y adolescentes de acceder a la ESI», sentenciaron.
Atenta a estos comentarios, Muzzio publicó un extenso descargo en su cuenta de X. «Como hacen las organizaciones de izquierda, Amnistía Internacional, versión Argentina, comenta un discurso que di hace una semana, torciendo datos e interpretaciones con el objetivo de desautorizarme y crear para sí un halo científico que, por supuesto, no tienen», precisó y resaltó que «con ese objetivo, la organización señala que la actual caída de los nacimientos comenzó hace más de un siglo, cosa que todos sabemos, pero esos antecedentes no alcanzan para explicar la negativa actual instalada en mujeres jóvenes y fértiles a ser madres».
«El post de Amnistía mezcla dos cosas distintas. Por un lado, el derecho a decidir tener hijos o no, que nadie cuestiona. Por otro, el señalamiento que hago sobre los efectos de una consistente propaganda insidiosa que convirtió a la maternidad en un objetivo indeseable para muchas mujeres», añadió.
Sobre esa misma línea, Muzzio afirmó que «la respuesta que publica Amnistía busca, entre otras cosas, desvincular la caída de los nacimientos de la masividad del aborto. Dice que ‘ningún estudio serio le asigna el grueso de la baja al aborto legal’. Sin embargo, los números estarían diciendo otra cosa. Ante la opacidad estadística del tema, obstetras estiman que 1 cada 3 embarazos termina en aborto» y subrayó que «en 2024 nacieron 21.366 bebés en la Ciudad de madres residentes. Si 1 de cada 3 embarazos terminó en aborto, estamos hablando de alrededor de 10 mil embarazos abortados solo ese año en la Ciudad. Aunque las cifras no son lineales, sirve el ejemplo para hacer visible el descenso de nacimientos. Al proyectar los efectos sobre el sistema en los próximos dos años, en la Ciudad estarán faltando miles de chicos que no nacieron, cuyas familias deberían estar buscando vacantes para la sala de tres años. No lo harán».
«Pero, como dije en mi discurso, mirar a nuestro alrededor alcanza para confirmar la profunda desnatalización en la que vivimos. Mi comentario sobre que tienen perros en lugar de niños también es un hecho. Como escribí hace dos años, los perros y gatos más que duplican la cantidad de niños menores de 10 años. Entonces, sin duda, el aborto incide en la cantidad nominal de nacimientos, como lo hace la postergación de los embarazos a edades avanzadas, donde las mujeres alcanzan, muchas veces sin haber tomado plena conciencia, la frontera irreversible de la infertilidad», resaltó.
Sobre esa misma línea, la vicejefa de Gobierno consideró que «Amnistía repite el mantra que atribuye la caída de nacimientos al costo de vida, a las dificultades de acceso a la vivienda y a la ausencia de políticas públicas. Por supuesto que esas son adversidades reales (que hace décadas vienen ocurriendo en el país) que influyen pero no la determinan. En el pasado, en condiciones similares a las actuales o más difíciles, había más nacimientos por mujer que ahora».
«¿Y si fuésemos ricos? ¿Tendríamos hijos? En las condiciones de la sociedad actual, la respuesta es no. Suecia, Noruega y Dinamarca, por ejemplo, todos países intensamente ricos desde hace décadas, tienen cada vez menos hijos. Suecia, para tomar un caso, tiene un ingreso per cápita anual de casi 70 mil dólares, mientras Argentina tiene uno de 15 mil. Sin embargo, Suecia apenas supera la cantidad de hijos por mujer de Argentina. Mientras en 2024 Suecia estuvo en 1,43 hijos por mujer, Argentina alcanzó el 1,23. Entonces, el argumento de que la decisión de tener o no tener hijos depende de las condiciones materiales es incuestionable como argumento personal, pero no alcanza para explicar la deserción. Ni aun siendo ricos como los países escandinavos nacen más bebés», continuó.
Finalmente, Muzzio concluyó planteando que «en lo único que coincido con Amnistía es en que existen múltiples factores para explicar el fenómeno. Yo me ocupo justamente de lo que ellos niegan: hablar de la ideología que promueve la esterilidad como objetivo, que desalienta en los humanos la voluntad fundacional de formar pareja, reproducirse y tener hijos. Ningún organismo sobrevive en la naturaleza sin éxito reproductivo».
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