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Leyes y políticas

Ocaña: “En la Legislatura la agenda ya no la marca el oficialismo sino LLA”

La diputada de Confianza y Desarrollo (CyD) diálogo con Parlamentario para analizar el trabajo legislativo dentro de la Casa, las deudas pendientes de la Ciudad y las alianzas políticas de cara a las elecciones 2027.

En el marco de un año legislativo atípico y con los comicios del próximo año a la vuelta de la esquina, Parlamentario dialogó con la legisladora de Confianza y Desarrollo (CyD) y dirigente de Confianza Pública (CP), Graciela Ocaña, para conocer cuales serán las prioridades legislativas para lo que resta del año.

Además, analizó las deudas pendientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con los vecinos. “Yo imagino y creo en una Buenos Aires integrada, donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores convivan en un espacio que dé respuesta a las necesidades de todos”, aseveró.

Y se refirió a las alianzas políticas de cara al proceso electoral que se llevará a cabo en el 2027, con duras críticas al Pro y La Libertad Avanza (LLA).

-¿Cuáles serán las prioridades legislativas de Confianza y Desarrollo para la segunda parte del año?

-La prioridad es seguir planteando proyectos que resuelvan los problemas cotidianos de los vecinos. Se nota claramente la falta de grandes obras de infraestructura. Por ejemplo, hemos presentado un proyecto para que se terminen las barreras del ferrocarril Sarmiento, explicando cómo hay que hacerlo y con qué financiamiento. También presentamos proyectos relacionados con un mapa de riesgo para las personas mayores, que hoy son una población postergada y relegada económicamente. Ellos representan una proporción muy importante dentro de la ciudad: uno de cada cuatro vecinos tiene más de 60 años. Esto exige que la ciudad se prepare para enfrentar el desafío de envejecimiento activo. Además, presentamos iniciativas para resolver el problema de los animales de compañía en la ciudad, con propuestas vinculadas a la atención de las mascotas, la posibilidad de que los vecinos accedan más fácilmente a las castraciones, y la construcción de un cementerio de mascotas. En resumen, tenemos una variedad de propuestas que abarcan temas de limpieza de la ciudad y de seguridad. Por supuesto, seguimos recorriendo los barrios, escuchando a la gente y transformando muchas de sus quejas en pedidos de informes o, directamente, en proyectos para encontrar soluciones a esos problemas.

– Siempre una de sus prioridades son los adultos mayores. La ciudad tiene una población envejecida, ¿qué deudas pendientes cree que tiene la ciudad con este sector?

-Creo que tiene todas las deudas pendientes porque, lamentablemente, la ciudad no toma en consideración a este sector tan importante. Como dije, uno de cada cuatro vecinos es mayor de 60 años. Sin embargo, las políticas públicas de la Ciudad no están pensadas con una mirada hacia la persona mayor, ni consideran las limitaciones y dificultades que trae el envejecimiento. Si uno mira el mobiliario urbano, se da cuenta de que las plazas no están diseñadas para el disfrute y el goce de las personas mayores. Tampoco se los tiene en cuenta en cuestiones básicas como las decisiones de desmaterialización o despapelización. Aunque uno pueda apoyar esta digitalización como idea general, no se considera que las personas mayores suelen tener dificultades para acceder a las nuevas tecnologías. Esto termina siendo una especie de discriminación por parte del gobierno de la ciudad. Me parece que hay una gran deuda: la de llevar adelante políticas públicas pasando cada decisión por el filtro y la mirada de las personas mayores. Yo imagino y creo en una Buenos Aires integrada, donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores convivan en un espacio que dé respuesta a las necesidades de todos.

-Más allá de esto, ¿por qué cree que está ocurriendo este envejecimiento de la población en la ciudad? ¿Coincide con quienes sostienen que faltan políticas públicas para apoyar el crecimiento familiar?

-Son dos temas distintos. El envejecimiento es un fenómeno mundial. Hoy, los avances tecnológicos y médicos posibilitan que las personas vivan más, lo cual es algo positivo. Como sociedad, esto nos obliga a prepararnos para una nueva etapa del mundo. Hay que adaptar todos los sistemas —desde el sanitario hasta el social— para afrontar el envejecimiento. No es un fenómeno exclusivo de Buenos Aires, aunque aquí tiene un impacto muy grande porque es una de las ciudades con la población más envejecida de Argentina. Por otro lado, la decisión de postergar la maternidad o no tener hijos es una tendencia global. Muchas parejas deciden retrasar la paternidad o directamente no tener hijos. Son decisiones individuales que deben respetarse. Ahora bien, el Estado lo que debe hacer es facilitar la accesibilidad a prestaciones que alivien la crianza de los chicos. Criar un hijo en la Ciudad de Buenos Aires, como en cualquier parte del mundo, no es sencillo. En lugar de limitarse a comentar esta realidad, los gobiernos deben tomar medidas concretas. En este Parlamento, por ejemplo, impulsamos una iniciativa sobre las licencias de maternidad, especialmente para las familias monoparentales, que no estaban legisladas. Pero creo que se puede hacer mucho más. Hay que trabajar en políticas de cuidado y garantizarles a las familias la posibilidad de acceder a atención estatal de cuidado desde los 45 días de vida del bebé. Hay una agenda de temas muy clara y lo que hay que hacer es llevarla adelante, no solo comentarla, como nos tienen acostumbrados algunos funcionarios de la Ciudad.

– Más en lo político, Confianza y Desarrollo es un espacio relativamente nuevo. ¿Cómo ha sido coordinar el trabajo conjunto en el espacio?

– Ha sido sencillo y trabajamos muy bien entre todos los sectores que integramos este bloque político. Cada uno se enfoca en su área de interés o de mayor experiencia. Contar con un exjefe de gobierno dentro de la bancada como Horacio Rodríguez Larreta, es muy importante porque aporta una experiencia de gestión que ningún otro bloque tiene en la legislatura. Ha sido un trabajo muy bueno hasta ahora. Estamos conformes con las leyes propuestas, con las iniciativas que estamos preparando para este segundo semestre y con el trabajo coordinado que hacemos con Emanuel Ferrario, quien hoy preside el bloque.

-Recién mencionaba la presencia y la experiencia de Horacio Rodríguez Larreta. De cara al año que viene, ¿se puede evaluar alguna fórmula Larreta-Ocaña o viceversa?

-Nosotros estamos trabajando en construir una alternativa para gobernar la Ciudad de Buenos Aires, eso es lo importante. Las fórmulas y todo lo demás son pasos secundarios. Hoy lo urgente es trabajar para resolver el día a día de los vecinos. Es real que los vecinos piden un cambio. La Ciudad ha sufrido un deterioro en la calidad de algunas de sus políticas; está más sucia y, en muchos barrios, más insegura. Vemos con preocupación el tratamiento de los temas sociales y la aparición de ideas que me parecen arcaicas, como la de construir muros entre la Ciudad de Buenos Aires y la provincia. Todos sabemos que esto es una unidad geográfica y que muchos de los problemas de la ciudad —como salud, educación o basura— no se van a resolver si no hay una mirada metropolitana. Los vecinos perciben esto y quieren un cambio.

-En esa línea, pareciera que Jorge Macri está buscando endurecerse para simpatizar con cierto electorado. ¿Coincide con que está buscando posicionarse como el candidato de Milei en la ciudad?

-Creo que claramente ese es su objetivo. No sé con qué éxito futuro, pero es la decisión que ha tomado el Pro desde octubre pasado, cuando fueron en una alianza que ni siquiera les permitió mantener el nombre del partido dentro de la lista. También es evidente aquí en la legislatura, donde la agenda de temas ya no la marca el oficialismo, sino la Libertad Avanza. Me da pena porque el Pro ha sido una fuerza política muy importante creada por Mauricio Macri, que condujo los destinos de la ciudad con éxito, ganando casi todas las elecciones desde su surgimiento. Logró construir una fuerza relevante y alianzas que le daban mayorías en la legislatura. Hoy eso no está pasando, pero es una decisión de su partido en la que nosotros no tenemos intervención.

-En el último tiempo, el jefe de Gobierno implementó algunas políticas con fuerte repercusión social, como el cobro de aranceles a los extranjeros que utilizan el sistema de salud pública. ¿Coincide con esta postura?

-Yo creo que hay que cobrarle a los extranjeros que vienen temporalmente, pero no está claro si el jefe de Gobierno ha logrado cobrarle a alguien y cuánto se ha recaudado. Esto es más que nada una estrategia de marketing electoral o de instalación política. La mayor parte de las personas que se atienden en la Ciudad de Buenos Aires son argentinas: vecinos de la propia Ciudad o de la provincia de Buenos Aires. Incluso muchos de los extranjeros que se atienden son residentes permanentes en el país, por lo cual la Constitución les garantiza el derecho a la atención. Existe un sistema desde hace muchos años mediante el cual la ciudad recupera los costos de las prestaciones brindadas a personas que tienen cobertura de obras sociales o prepagas. Esto permite cobrarle a las entidades de cobertura, no a los pacientes individuales, y abarca tanto a argentinos como a extranjeros residentes con cobertura. Esto no tiene que ver con el llamado «tour sanitario». Para estos últimos casos, sí creo que no se debe permitir la atención gratuita, salvo que se trate de una situación de emergencia.

-En algún punto, como usted mencionaba, ¿hay una intención de teñirse un poco de violeta?

-Hay una total intención de marketing político. La solución real para el tema de los extranjeros no residentes le corresponde al gobierno nacional y consiste en exigir un seguro de salud obligatorio al ingresar al país, tal como lo hacen otros países, incluso Bolivia sin ir más lejos. Por eso, creo que se habla de medidas que tienen mucho impacto mediático, pero nula repercusión en la realidad financiera de la ciudad o en el día a día de los hospitales públicos, que siguen arrastrando sus problemas históricos.

-Y la última, ¿qué análisis hace del rumbo del Gobierno Nacional?

-Me parece que el gobierno nacional tiene el problema de que los números macroeconómicos que suelen exponer el Presidente y el ministro de Economía no le están llegando a la gente. Hoy se siguen perdiendo puestos de trabajo. A pesar de la reforma laboral aprobada hace unos meses, se han perdido casi 45 mil empleos. Basta con recorrer los locales de la ciudad para ver la cantidad de comercios vacíos y empresas que han cerrado en este período. La gente valora que la inflación haya bajado, pero también siente que la plata no le alcanza. Hay un sector de la sociedad muy endeudado y los jubilados ganan haberes que están muy por debajo de la canasta básica. Creo que la gente la está pasando mal; no se puede hablar de un gobierno exitoso cuando los ciudadanos no la están pasando bien y tienen que hacer un esfuerzo tremendo para subsistir. Por otra parte, en materia de transparencia, me parece bien que el Gobierno haya desplazado a determinados funcionarios bajo sospecha, pero me parece muy mal que hayan tardado casi tres meses en hacerlo. Cuando un funcionario público no puede explicar su patrimonio, tiene que dar un paso al costado inmediatamente, sin importar qué tan cercano sea al presidente o a su hermana.

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