Se trata de una iniciativa impulsada por Pilar Ramírez (LLA), mediante la cuál se prevé establecer una nueva escala de alícuotas y topes.
La presidenta del bloque La Libertad Avanza (LLA) y mano derecha de Karina Milei, Pilar Ramírez, presentó en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un proyecto de ley mediante el cuál prevé modificar el esquema del impuesto a las patentes de vehículos con el objetivo de reducir la carga tributaria el distrito capitalino.
El texto en cuestión busca introducir una estructura progresiva para automóviles, camionetas y motos, con tasas que van desde el 0,80% para los valores más bajos hasta el 4% en los segmentos de mayor valuación, junto con montos fijos por tramo. También, fija una alícuota uniforme del 1% para otras categorías como camiones, transporte de carga, transporte público de pasajeros, taxis y maquinaria agrícola o industrial.
La iniciativa también mantiene un incremento del 10% sobre el impuesto destinado al financiamiento del Fondo permanente para la ampliación de la red de subterráneos. Y busca establecer que la carga efectiva no podrá superar el 5% del valor del vehículo en el caso de los automotores particulares y fija un mínimo anual de 13.300 pesos para todos los casos.
En los fundamentos de la iniciativa, Ramírez sostuvo que en «un contexto en el que los valores fiscales de los vehículos aumentan por efecto de la inflación y de la actualización nominal de precios, mantener alícuotas elevadas genera un incremento automático de la presión tributaria. La presente propuesta busca impedir un aumento injustificado de la presión tributaria, reduciendo las alícuotas aplicables y llevando la carga del impuesto a un nivel más razonable y compatible con el esfuerzo que ya realizan los porteños».
«Desde La Libertad Avanza creemos en una Ciudad que acompañe al que trabaja, al que emprende, al que invierte y al que genera empleo. Por eso sostenemos que toda medida orientada a aliviar la carga tributaria, ordenar el gasto público, simplificar el sistema impositivo y ampliar la libertad económica redunda en un beneficio concreto para los porteños. La Ciudad debe avanzar hacia un modelo con menos presión impositiva, menos distorsiones y más recursos en manos de los porteños y del sector productivo. Menos Estado sobre el bolsillo de los porteños y más libertad para producir, invertir y crecer», completó.










